Plataforma de estudio
La plataforma está pensada para aprender idiomas: todo el material y las tareas en un solo sitio y a mano 24/7.
La misma escuela, pero a través de la pantalla. Los grupos online siguen el mismo programa, con los mismos profesores y al mismo ritmo que los presenciales: niveles de A0 a B2 y conversación desde la primera sesión.
El formato repite el curso presencial: horario fijo, grupo estable y un profesor que conoce a cada alumno por su nombre. Las diferencias son solo dos: el tamaño del grupo y la plataforma.
La plataforma está pensada para aprender idiomas: todo el material y las tareas en un solo sitio y a mano 24/7.
Online admitimos menos gente que en el aula. En cada clase habla todo el mundo y el profesor corrige a todos sin prisa.
Antes de empezar medimos el nivel y buscamos el grupo adecuado. El programa y el material son los mismos que en la escuela.
Solo hacen falta un navegador y auriculares, no hay que instalar nada. El enlace de clase es fijo y se envía una vez.
Las clases se graban: si faltas o quieres repasar, abres el vídeo.
El online no es un plan B, sino un formato completo. Suele elegirse cuando la escuela queda lejos o el horario no encaja con los grupos presenciales.
Otra ciudad, otro país u otro huso horario: a las clases no les afecta.
Los grupos presenciales van a horas concretas. El online se ajusta mejor a turnos y viajes.
Los viajes de trabajo y las vacaciones no te sacan del curso: te conectas desde donde haya internet.
Empiezas online y luego pasas a un grupo presencial: el nivel y el progreso se mantienen.
El online y el presencial son dos cursos independientes. Cada uno tiene su programa, su profesor y su horario; avanzan en paralelo y no dependen el uno del otro. Lo que comparten es otra cosa: la clase en sí transcurre igual que en la escuela. El mismo enfoque, buenos profesores, ambiente vivo en el grupo y mucha práctica oral: hay que hablar en cada sesión, no escuchar una conferencia.
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